El viaje
Mi viaje inició en Bogotá D.C, ¿cómo así?, verán a nuestra casa llegó un invitado extranjero por lo que le llevamos al museo del oro y a la candelaria, todo esto en 2 días antes de partir a nuestra verdadera trayectoria, cosa que para mi cuenta como paseo.
Un día antes de partir hicimos maletas y al día siguiente nos subimos al carro camino a Salento, un pueblo lindo donde nos quedamos en un RBMB considerablemente grande. Llegamos por la noche por lo que buscamos un lugar para cenar, después de recorrer el pueblo (casi entero) encontramos un restaurante italiano bajo tierra que tenia una estetica como de taberna, muy bello y con comida deliciosa.
Al día siguiente recorrimos (nuevamente pero de día) para tomar fotos y nos enteramos de un mirador, lo más obvio era subirlo ¿cierto?, bien, pues lo hicimos y desde allá arriba se veía todo el pueblo de una manera espectacular, luego de la sesión de fotos, cuando íbamos de bajada se nos avisó que las escaleras eran solo para subir.
¿Cómo?
Verán, tal parece que existía otro mirador y por el camino al otro mirador la bajada era mucho más suave que por las escaleras empinadas por las que habiamos subido; fuimos por ahí, en la bajada encontramos un lugar de fotografías, restaurantes y dulcerías, por ahí también vimos el mirador que daba a las montañas, las vistas eran espectaculares.
2 datos curiosos que aún no he mencionado, pero que serán importantes en el futuro, el primero era que nuestro invitado venía de Estados Unidos y no hablaba, sino un poco de español, el segundo era que el viaje se había planeado para 8 o 15 días máximo.
Continuando con la historia hicimos algo que se podría considerar una tradición de mi familia, ir a la Leal, está es una panadería que es considerada la mejor de toda Palmira, por lo menos para mí, allá venden todos los grasos que te llegues a imaginar y más. Por lo que fuimos a comer a la leal y después nos dirigimos a Cali para poder ver el alumbrado.
El siguiente punto que elevó este viaje, a pesar de que David ya no estuviera en Colombia, fue la navidad. Ese día nos pusimos a hacer mandados de regalos todo el día, por lo que al llegar a celebrar estábamos cansados, pero satisfechos, nos vestimos para la ocasión y comenzamos a poner la música de diciembre.
Mi abuela hizo buñuelos, mis primas y yo ayudamos a servir y al estar todos sentados a “la mesa” (Porque nunca caben todos en la mesa) empezaron las conversaciones para amenizar el ambiente esperando a las 12, baile y anécdotas se vieron hasta que por fin fue la hora de abrir regalos.
No solo hubo regalos para los niños, también hubo regalos para los adultos por esta razón hubo tanto regalos eufóricos como sentimentales y pirotécnicos (Si saben a lo que me refiero, eso si no pasaban de las chispitas mariposa)
De ahí hasta las 12 mi hermana y yo nos mantuvimos despiertas para desearnos el año nuevo, llamamos a la familia cercana de Bogotá e hicimos videollamada con la familia de Palmira donde, con música de 31, nos dimos el año nuevo para luego irnos directamente a dormir.
De ahí en 4 días nos devolvimos por fin a nuestra tierra fría y sin zancudos o alergias, todo muy feliz, la verdad este viaje tuvo un toque especial, no tan distintivo como los demás, aunque mi propósito para este reto fue exactamente ese, quería narrar algo más cotidiano para este reto.
Pero, esperen, aquí mi queja eterna ¿Cuánto tiempo pasó?



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