Niño bueno
-Oh, perdón señor, no lo vi. -una voz jovial se escuchó en aquella calle atestada de gente, era Álvaro quien había chocado con un hombre de edad que se veía gomelo, le sacó la cartera de un solo movimiento, tan fluido como yo nunca lograría hacerlo.
Se notaba que el señor no se había dado cuenta, pues aceptó sus disculpas con una sonrisa algo desagradable y se alejó caminando rápido, tratando que no se notara su ansiedad.
-Ey, buena amigo -le choqué la mano y comenzamos a caminar, Álvaro era uno de los mejores cosquilladores que había conocido, por eso seguía siendo su amigo, con él siempre había un buen café con pan al final de un largo día.
Esa carita de niño bueno y las notas que tenía lo sacaban de cualquier enredo y lo alejaban de cualquier sospecha, además como sus padres trabajaban hasta tarde ni siquiera necesitaba excusa para sacar plata extra.
Íbamos camino a la cafetería de siempre, cuando un patrullero, que nos tenía entre ojos hace un tiempo, nos paró. No era la primera, ni sería la última, el problema de hoy es que sí andábamos cargando un pequeño pecado.
-Alto ahí, requisa. -sonó una voz demasiado conocida para mi gusto.
-Demonios Albi, relájate hombre -en un tono calmado sonó la voz de mi acompañante mientras se acercaba al patrullero, Álvaro me paso la cartera en el acto, poniéndola en mi bolsillo trasero, era claro que mi tarea era deshacerme de ella.
-Adelante, haz tu trabajo -Levantó los brazos y se quitó la chaqueta para dejarse requisar, empezó a hablar con el patrullero para sacarle tiempo, una charla unilateral que parecía llevar con facilidad.
Sus bromas y comentarios sarcásticos iban destinados a molestar a nuestro anfitrión, así quizá no se enteraría de lo que intentábamos hacer. Con aquella distracción decidí actuar tranquilamente, cualquier error que llegara a cometer, Álvaro me cubriría. Cada risotada fuera de lugar o subida de tono se sincronizaba con mis movimientos, estábamos en medio de la calle principal y la cafetería de barrio, era una zona no tan transitada pero que tenía muchos callejones.
Me aseguré de encontrar la basura más cercana a mí, la cual estaba a 2 pasos, me moví con cuidado y tire la billetera en una pila de basura orgánica para que no hiciera ruido, luego me devolví a mi sitio, justo para que fuera mi turno de requisa, el temor y la ansiedad me volvieron a abordar, no entendía como Álvaro siempre los manejaba tan bien.
Justo cuando iba a empezar a sudar una mano se posó en mi hombro -Amigo, calma, siempre te pones demasiado ansioso en frente de una autoridad, ¿Qué vas a hacer cuando tengas que encarar a algún profesor?, te desmayarás si no es que te da un infarto -apretó su mano para transmitirme la seriedad con la que estaba diciendo que me relajara, este era un evento vital si no quería perder nuestra amistad.
Tome un respiro hondo y respondí con un -Jajaja, tienes razón -antes de levantar los brazos, tratando de aparentar un décimo de la confianza que antes había irradiado mi acompañante.
Fui registrado con mucho descuido, cosa que no había pasado con Álvaro, claramente el patrullero tenía mucho más interés en él, quizá porque tenía más poder de cambiarlo a él que de cambiarme a mí. Y aunque mi requisa fue corta en ningún momento deje de escuchar la charla sin sentido que dirigía y mantenía Álvaro, casi demasiado interesado en alejar a aquel patrullero.
Después de 7 minutos completos nos dejó ir, no sin antes lanzar una advertencia. Esperamos a no verlo y lanzamos risas mientras nos relajamos de una vez por todas.
-Fiu~, estuvo cerca esta vez.
-Te preocupas demasiado mi querido amigo, tú y yo sabemos que no voy a ir a ningún lugar.
-Si no te alejó de él, puede que te termine metiendo esas ideas extrañas, ¿quién sabe?
-Amiiigo, piensas unas cosas muy raras, mejor dime dónde están esos 100 mil y vámonos a comer, que lo merecemos.
El paso su brazo por encima de mis hombros mientras me incitaba a mostrar el camino, trate de no sentirme desconfiado de sus palabras, pero esta vez casi se la había devuelto a su dueño, ¿Realmente no estaba cambiando?
Para leer en Substack:



0 comments: